UCJD Calendario

_



SALA DE REUNIONES

Portal Bogotá - Noticias


CLIMA

EL TIEMPO.COM - Bogotá

Para actualizaciones del blog escriba su e-mail:

Delivered by FeedBurner

 Bitacoras.com
BloGalaxia
BloGalaxia
Blogarama - The Blog Directory

imagen

SUSCRÍBASE A NUESTRO BOLETÍN QUINCENAL





domingo, abril 08, 2007

FOTOS REUNIÓN CON PRESIDENTE UCJD ANDRÉS URREGO


El pasado Domingo 8 de marzo aprovechamos la visita de Andrés Felipe Urrego, Presidente de la UCJD Nacional, para converzar de varios temas organizativos que involucran a todos los corporativos entre ellos el de Bogotá. Andrés, tenía como prioridad en esta visita a la capital averiguar el estado de la Fundación Proyecto Colombia (la persona jurídica de la UCJD) y las posibilidades de mejorar su estado financiero.

BLOG DE UCJD CON NUEVA CARA

Como salta a la vista hemos estrenado la nueva cara del Blog de la UCJD Bogotá. Esto con el fin de adecuarnos al formato del paquete de blogs de la Unión Colombiana de Jóvenes Demócratas que se pondrá en funcionamiento en los próximos días.

Esperamos la participación de todos con este nuevo formato.

CALENDARIO UCJD BOGOTÁ

jueves, abril 05, 2007

¿Los paramilitares seguirán haciendo la misma política?

Esta semana está sobre el tapete una nueva dimensión del debate de la para-política. Esta vez, a raíz de la propuesta de los líderes paramilitares al gobierno, acerca de la restitución de su status como ‘voceros políticos’ para “avanzar en el proceso de paz” y “restablecer la interlocución política con todos los sectores de opinión interesados en la suerte del País”.

De esta manera se ha desencadenado todo el debate acerca del carácter político del proceso de desmovilización de las AUC. Independientemente de si los grupos paramilitares merecerían ese status político, o de lo viciado que pueda estar su proceso de desmovilización desde un principio, la pregunta por las oportunidades políticas que necesita la reconciliación se hace necesaria ahora, o en todo caso, se hará urgente más adelante.

Todo proceso de reinserción necesita tres tipos de garantías: las jurídicas, las económicas, y por supuesto, las políticas. Estas últimas van desde la “protección física de los excombatientes hasta el ‘estatuto de la oposición’, pasando por la depuración y modernización de la fuerza pública y el aparato judicial, las cuotas en cuerpos colegiados o circunscripciones a favor, el acceso a los medios o la financiación de sus campañas electorales” (PNUD, 2003, p. 413).

Este primer reconocimiento puede orientar varias de las consideraciones alrededor del reclamo reciente de los líderes paras.

1. La reivindicación que hacen los paras por la naturaleza política de su lucha significa un desafío conceptual, jurídico y político, pues en los términos estrictos de los combates, los paras “comparados con las fuerzas guerrilleras y con las acciones del gobierno, tienen una razón entre asesinatos y heridos excepcionalmente alta, lo que indica gran intencionalidad en sus homicidios. En otras palabras, han ejecutado numerosas personas con disparos de tiro al blanco, principalmente en masacres. Sus asesinatos fueron parte de una explícita estrategia de terror que consistía en matar a aquellos civiles que, según los paramilitares, ayudaban a guerrilleros” (Spagat, 2006).
2. Tradicionalmente, mientras el carácter político de las guerrillas ha radicado en su lucha por derrotar al Estado y hacer la revolución, para los paramilitares ha consistido en asumir un papel dada la “ausencia del Estado en defensa del orden vigente”. Sin embargo, debe haber consenso en que una masacre es condenable sea cual sea la mano criminal.
3. Ahora bien, esto también se presta para imprecisiones cuando analistas, como Alfredo Rangel por ejemplo, en defensa del estatus político de los paramilitares, afirman que no puede ser más político enfrentarse al Estado que defenderlo. No obstante, no enfrentar al Estado no implica defenderlo. Los paras nunca han defendido al Estado, han defendido sus intereses privados (tierras, capitales) a costillas y con la anuencia de las instituciones del Estado. Eso es muy distinto a defender al Estado.
4. La política no es sólo la electoral. Aunque el exsenador Rafael García habla del “acumulado solidario comunitario del paramilitarismo”, o sus líderes dicen que en las distintas regiones, “se nos sigue recordando desde donde alguna vez ostentamos el poder ilegal y armado que seremos bienvenidos y apoyados en la lucha política desarmada y democrática”, su ‘inserción política’ no debería restringirse a las urnas. Con base en la investigación de la Corporación Nuevo Arco Iris, Claudia López puede decir que los paras “mataron opositores, impusieron candidatos, metieron plata y, cuando todo eso no alcanzaba, alteraron los registros electorales para asegurar la victoria. Esa combinación de las formas de lucha consolidó su poder en 223 municipios y 12 departamentos. Así llegaron al poder local y regional”. ¿Ese es el “apoyo” que recuperarán?
5. Ahora bien, la cuestión sobre si es preferible que hagan política con todas las condiciones y el seguimiento del Estado a que la sigan haciendo con sus propias reglas, introduce una pregunta ética cuya respuesta parece obvia. Por supuesto que es mejor que hagan política desde lo legal; el problema es ¿qué garantizaría que fuera distinto con el amparo y el aval de este gobierno?
6. La única posibilidad de que su participación política fuera distinta está en la responsabilidad directa que asuman los partidos políticos. Y que lo hagan no sólo bajo la figura de un pacto colectivo por la transparencia. No. Cada partido debe garantizar unos procedimientos que blinden los avales ahora, y que permitan la rendición de cuentas, después. Así no se repetirá el caso de Trino Luna, Gobernador de Magdalena, a quien se estaban rifando entre el partido liberal y el uribismo, eludiendo finalmente el debate.
7. Ha sido grande la tentación de comparar las posibilidades políticas del proceso de desmovilización de los paras con el de principios de los 90. Sin embargo, este proceso no es comparable con el del M-19, por ejemplo, entre otras cosas porque el M-19 no dejó remanentes en su proceso de reinserción. Su desmovilización fue total. Además, el enredo de la parapolítica que se anticipó a cualquier discusión de este tipo también es inédito.
8. Otra variable que diferencia las oportunidades para un grupo como el M-19 y las de ahora para los paras, está en que a principios de los 90 estrenábamos con euforia nacional (más que regional) una Constitución, y ahora son los términos de la Reforma política de 2003 los que limitan la consolidación de nuevas fuerzas políticas, tanto en lo nacional como en lo local.
9. Finalmente, si vamos a hablar en serio de grupos desmovilizados y partidos políticos, estas mismas preguntas y reflexiones le caben al Polo Democrático Alternativo y el Ejército de Liberación Nacional. Ojalá tengamos cada vez más pretextos para discutirlo.

Andrea Arboleda B.
Presidenta
UCJD - Bogotá

lunes, marzo 26, 2007

Las ‘ruedas sueltas’: un peligro para la democracia y para los municipios y ciudades

En varias dimensiones de la vida a veces nos es más fácil identificar aquello que no queremos, antes de poder reconocer con claridad las características de lo que deseamos. Así como en lo personal, por ejemplo, los solteros y solteras preferimos como pareja, en abstracto, a una persona que no esté comprometida o que no sea agresiva, antes de saber exactamente qué más le pedimos a alguien solter@ además de ser dulce; lo mismo pasa en lo político.

Más aún en época de elecciones, tendríamos que ser capaces de llegar a un consenso claro sobre aquello que en lo personal y en lo colectivo no admitiríamos en un candidato, y que lo haría descartable dentro de nuestra baraja de opciones políticas. De esta manera, y en la misma línea del foro de este blog, la UCJD sigue en la deliberación acerca de los criterios que le permitirán con algún grado de certeza respaldar candidatos a Alcaldías, Concejos y Juntas Administradoras Locales.

En este debate es muy difícil no caer en los que parecen lugares comunes. Sin embargo, la condena al clientelismo, a la corrupción, al caudillismo, al co-gobierno con grupos armados ilegales, no es precisamente obvia en Colombia, y es por eso que se hace necesario consignar esa censura en un pacto político explícito y transparente por parte de todas las fuerzas políticas y sus campañas.

Desafortunadamente en las últimas semanas nos hemos dado cuenta, y ojalá hayamos hecho conciencia real, de la vulnerabilidad de los proyectos políticos en las distintas regiones del país. Y aquí reitero el llamado a la responsabilidad política de los partidos. Y a propósito de este tema vale la pena preguntarse, entre otras, si los mínimos éticos y políticos deberían ser distintos para la política urbana que para la periférica. Yo digo que no.

Precisamente, para ilustrar el debate sobre esos mínimos retomo aquí una vieja discusión acerca de lo que se debe privilegiar a la hora de aspirar al poder. Un gran amigo me decía alguna vez que en no pocas ocasiones había que elegir entre hacer proyecto de municipio o proyecto de partido, por ejemplo. Es decir, que a la hora de pensar en gestión y desarrollo territorial, había que aplazar la consolidación del proyecto político.

Hoy más que nunca discrepo de una idea que, formulada así, parece oponer el desarrollo rural y/o urbano a la construcción permanente de las fuerzas políticas. A mi modo de ver, no se oponen, sino que por el contrario, tomar decisiones acerca de las fuerzas políticas a apoyar o a representar, blinda y soporta desde temprano el proyecto de municipio o ciudad que se tenga. Sea cívica o partidista, una fuerza política sólida en los determinados territorios nos protege como ciudadanos de caudillos autoritarios, y al mismo tiempo protege a los líderes y representantes políticos de la soledad y el aislamiento que los hace presa fácil de los pactos (clientelistas o armados) con actores ilegales o ilegítimos.

De esta manera, entonces, en primer lugar podríamos decir: NO a las ‘ruedas sueltas’, no a los candidatos sin capacidad de representación, no a los candidatos que no ayudan a formular reglas de juego transparentes desde sus proyectos políticos, no a los candidatos que no se la juegan por la competencia y la democracia interna de los procesos de organización ciudadana; llámense éstos partidos políticos, coaliciones oficiales, recaudos de firmas.

Por ahora, y en vista de que llegar a esta primera condición no fue un asunto corto, la invitación es a enriquecer esta discusión de manera colectiva y pública; sin perder de vista, por favor, las condiciones propias de cada territorio. Ser capaces de pensar en clave de nuestros municipios o ciudades no nos aleja de los principios éticos y políticos generales exigibles, sino que por el contrario, hace a éstos mucho más sólidos y viables en la vida real.

Andrea Arboleda B.
Presidenta
UCJD - Bogotá

jueves, marzo 15, 2007

Las elecciones de octubre: ya en marcha!!

Son muchos los desafíos para las próximas elecciones regionales. Son diversas las dimensiones a la hora de observar el ejercicio de octubre próximo: la partidista, la programática, la financiera, la estrictamente electoral y, hoy por hoy, hasta la judicial.

Ya en términos territoriales, por un lado están las ciudades y los retos que implican el planteamiento y la difusión de agendas inteligentes y modernas que aprovechen las culturas y las economías de aglomeración propias de lo urbano. Y por el otro lado, están las ‘pelas’ necesarias por el llamado urgente a blindar, contra el conflicto armado y sus distintas expresiones, las áreas periféricas con gobiernos fuertes e integrados.

Reconociendo esta complejidad, por primera vez en mucho tiempo la UCJD se va a dar desde temprano la oportunidad de comenzar una deliberación ilustrada y serena con respecto al panorama electoral de octubre, y observar con cuidado las perspectivas de partidos, actores y programas en juego.

Es así como hoy la UCJD – Bogotá promueve la construcción colectiva de los criterios que como organización la Unión debería imponer para la valoración de las distintas fuerzas y candidatos políticos cercanos. En esa línea, en primera instancia se animará la participación en el foro de este blog para desencadenar el debate.

Por eso, inauguramos el foro con una pregunta inicial. Teniendo en cuenta los alcances y limitaciones que de manera diferenciada tienen las instancias ejecutivas (alcaldías) y las corporaciones públicas (concejos, juntas administradoras locales), ¿cuáles son las grandes categorías de preguntas para interrogar candidatos, partidos, agendas programáticas y realidades locales?

Entendiendo que las regiones no son homogéneas, ¿Qué esfera debemos privilegiar para la reflexión en Bogotá, en el sur del Tolima, en Ibagué, en el norte de Boyacá, en Tunja, en Itagüí, en Medellín, en Popayán o en el área del Macizo?

De esta manera, el corporativo Bogotá invita a aterrizar esta reflexión en todas las regiones del país con representación de la UCJD.

Nos vemos en el foro!!

Andrea Arboleda B.
Presidenta UCJD - Bogotá